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D'Fábula





Cómo llegar 
Teléfono: 913664962

La cuenta, por favor


La plaza del Conde de Barajas es ese lugar donde uno lleva a las visitas para lucirse. Como el dueño de una mansión impresionante, damos el tour a los foráneos por el Madrid de los Austrias recibiendo elogios, “oooh, qué bonito”, que sorteamos con la indiferencia del que está acostumbrado a verse rodeado de maravillas a diario. Pero igual que el figurado millonetis, batín de seda incluido, en un momento dado llamará la atención sobre una primera edición de Dickens insistiendo en que eso sí que es en realidad un tesoro, los que vivimos en la capital destacamos que son los rinconcitos recoletos como la mencionada plaza los que hacen especial la ciudad. Entre tus amigos, como entre los míos, habrá quien sepa apreciarlo o quien prefiera la grandilocuencia de los reyes godos en formación; si andas con los primeros, aprovechad para picar algo en la terraza de D'Fábula. Ignoro cómo se come a la carta pero los pintxos están riquísimos y solucionan una cena ligera. 

(aged.)





Cómo llegar
Teléfono: 0012127120700

La cuenta, por favor



De día es un local más del Upper West Side donde lunchear o brunchear, monísimo y nada original, como esa obsesión por el little white dress que todas las tiendas de ropa tienen esta primavera del dos mil doce. De noche, sin embargo, la barra del (aged.) luce como una veterana de los años cuarenta, tan elegante bajo la luz dorada que entran ganas de echarse el mechón sobre el ojo y sacar la pitillera. Las ensaladas son enormes, las hamburguesas, muy recomendables y ponen aceite de oliva como aperitivo.





Ágora (Hotel Ada Palace)





Cómo llegar
Teléfono: 917011919

La cuenta, por favor

No sólo de Urban y Óscar vive el verano de Madrid. El centro de la capital está llenito de terrazas de hoteles con vistas espectaculares, combinados bien mezclados y servicio pretencioso. La del restaurante Ágora (Hotel Ada Palace) ocupa una de las esquinas de Gran Vía con Marqués de Valdeiglesias y tiene una cocina muy buena. Sirven menú cerrado todos los días, sobre veinticinco euros en las comidas y treinta y cinco en las cenas. Si decides explorar la carta, hay que tener en cuenta el bizcocho de boletus y los chipirones en su tinta. Pero, sobre todo, no dejes escapar el extraordinario risotto de calabaza, al que le sienta de maravilla la dulzura y la modorra de un dry martini perfecto.

Miya





Cómo llegar
Teléfono: 913593298

La cuenta, por favor



Junto a la plaza del Perú, menú del día con plato principal a elegir, sushi, roll, pollo o verduras. Acompañadas de arroz o tallarines, un entrante un postre y sopa miso. Antiguamente era un sitio de referencia para tomar pato pekinés preparado al modo tradicional, pero cambiaron de chef y ahora se centran en la comida nipona. 

Entrantes y postres

Platos principales


Acompañamientos



Estrela do mar



Praia dos pescadores
Armaçao de Pera
Portugal.


Ésta es la cara que se me queda a mí 
cada vez que veo un capítulo de Fringe.
Utilizo demasiado a menudo la expresión "no soy target" para definir de forma diplomática aquello que no me gusta y que, por unas cosas u otras, goza de gran aceptación. Si alguien me calienta la oreja intentando convencerme de las lindezas de Fringe, por dar un ejemplo de una serie que me aburre sobremanera, uso la frasecita para zanjar la conversación: por mucho que insistas, no es para mí, no formo parte del grupo al que llega la ficción de Abrams. Hay algunas cosas... que no.
Lo mismo pasa con los tipos de comida y los condimentos. Por ejemplo, detesto el cilantro. Lo identifico como un perdiguero la presa aunque esté imperceptiblemente disuelto en una salsa. Cuando le preguntas al camarero si el maldito hierbajo está presente en ese plato que recomienda con tanto entusiasmo, nueve de cada diez veces soltará aquello de "es sólo un poquito; ni lo vas a notar", frase tipo que, como todos sabemos, se creó para embaucar a almas cándidas. De vez en cuando, me dejo y digo que sí, que voy a probar a ver si en esta ocasión la mezcla, sea un guiso modélico o un capítulo especial de la serie, me convence. Que me traiga el arroz caldoso, que me encanta, como Joshua Jackson, a ver si uno u otro me hace cambiar de opinión. Y siempre termino con una mueca de disgusto, intentando pillar las ramitas del potente apiáceo, o un pedazo de trama que tenga algo de sentido.



Lo de Fringe lo he dado ya por imposible pero, una vez he espulgado el plato como una niña chica, y he conseguido retirar todos los trozos de cilatro, el arroz caldoso es una de las cosas que más me gusta comer. En la Praia de los pescadores de Armaçao de Pera, en el chiringuito Estrela do mar, puedes ponerte ciego de arroz de marisco por cuatro duros.

Five Front




Teléfono: +17186255559


Discreto restaurante, muy cerca del puente de Brooklyn. Perfecto para cenar después de haber visto la caída del sol paseando hasta la orilla derecha del East River. El patio trasero es precioso, un backyard  lleno de plantas y flores forrado con cañas de bambú; el entorno ideal para una noche de verano. La carta es sencilla y tiene postres ricos.

Para ver una galería de fotos del Five front de la New York Magazine PINCHA AQUÍ



Robongi





Cómo llegar
Teléfono: +12012228388


Dicen que Robongi sirve el mejor sushi de Hoboken. No sé cómo será el resto, es el único que he tomado en esta pequeña ciudad al oeste de Mahattan pero me pareció superior. Hacen, además, un maki spiciy tuna delicioso, con un toque crujiente y un ligerísimo aroma de wasabi. Los precios de sus cajas “surtidas” son ajustadísimos y el local, lejos del típico japo- fashion, parece un bar de pescadores, oscuro y destartalado, con una decoración anárquica que te trasmite buen rollo de inmediato. Siempre está de bote en bote y las mesas aprovechan hasta el último rincón.
Nos sentamos al fondo, en la barra, frente a los cocineros que cortan el pescado a toda velocidad y enrollan las algas nori con pericia de cirujano. No tienen licencia para despachar bebidas alcohólicas aunque sí puedes beber lo que tú traigas, como en un merendero antiguo y entrañable. Si te apetece acompañar el pescado con un vinito o un sixpack de cervezas puedes traerlas de casa o acercarte a cualquier tienda aledaña.


Para llegar a Hoboken desde Manhattan:

Estación de autobuses Port Authority 
625 8th Avenue, New York 

Autobús 126 (a todas horas)
Acceso por la Puerta 204 y por la Puerta 323 después de las 22h.


La Cávea






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Teléfono: 957484532


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El corral del pato






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Teléfono: 965756834


La cuenta, por favor










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Brisas





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Teléfono: 971867000


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La Estancia





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Teléfono: 965780609


La cuenta, por favor







Teatro Galileo






Cómo llegar

Teléfono: 914481646


La cuenta, por favor



Jeffrey Anderson era un personaje de Escándalo en el plató (Soapdish), una película que Aaron Spelling produjo a principios de los noventa. Anderson, interpretado por Kevin Kline, era un actor caído en desgracia que había sido años atrás el protagonista de un popularísimo culebrón televisivo, y a quien las veleidades de la industria habían desterrado a funciones de medio pelo para pensionistas.


Una descacharrante escena de la película muestra la representación de Muerte de un viajante en un local donde también sirven cenas. En el colmo de la humillación, Anderson tiene que saltar del escenario y continuar el parlamento de Willy Loman mientras recoge el café que una ancianita ha derramado sobre la mesa.

Esta es la secuencia:




Había estado en conciertos donde sirven picoteo pero nunca en uno de estos eventos donde la comida y el espectáculo tienen la misma categoría (el luminoso del local de Florida que sale en la peli, el Opa Locka, donde PLAY y STEAK se dan el relevo es un buen ejemplo). Hasta que ayer fui a ver al Teatro Galileo Las siete vidas del gato de Jardiel Poncela. Todo lo que en la película es divertido resulta patético en la realidad: la gente atragantándose, comentando en voz alta, sorbiendo los refrescos, tecleando por el móvil, haciendo todo lo se puede hacer viendo la tele y que sin embargo es intolerable cuando tienes a los actores delante. No me entendáis mal, a mí me gusta mucho más la tele que el teatro, es sólo una cuestión de formas; esta gente está currando, ¿cómo voy yo a estar mientras royendo el piquito del pan?


De cualquier manera, si a alguien se le ocurre ir, que sepa que la comida que dan (patatas bravas, nuggets de pollo, esas cosas) es asquerosa y carísima, y las bebidas, cerveza, refrescos, tintos de verano y mojitos, aguadas e insustanciales. 

Lo mejor de la velada, Ana Ruiz, guapísima
actriz con madera de cómica clásica. 

LEX




Teléfono: 677782046


LEX es un restaurante moderno y cuidado, ubicado en esa comunidad pacense “work in progress”, ese Valdepasillas del nuevo milenio que es Ronda Norte. Los camareros son jóvenes, eficientes, majísimos. El revuelto de bacalao ahumado, las croquetas caseras y la ensalada de perdiz (que deberían deshuesar, es muy incómodo tener que ir sacándose trocitos de entre los dientes con cada bocado), además de una calidad incuestionable tienen otra cosa en común: son raciones pantagruélicas. Los tres adultos y la niña que echamos el rato terminamos bien cebados y, en comparación, la cuenta resultó ridícula. En una segunda visita disfrutamos de unas almejas espectaculares en sabor y, de nuevo, en cantidad, que se salían un poco de precio medio (18 euros), pero que estaban tan deliciosas que se hicieron merecedoras de cada céntimo. En la terraza tienen que aprender, no obstante, a dosificar los nebulizadores, los aspersores de agua vaporizada que no faltan en ningún bar desde que hay que fumar en la calle. Digan lo que digan, la neblina se condensa y terminan dejándote empapada.



The English Bakers





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Teléfono: 966463068


La cuenta, por favor


Soy una de esas pocas personas a las que les encanta la comida británica. Si no fuera porque no quiero terminar con lorzas a lo Bridget Jones me alimentaría a base de pies de riñones, pollo desmenuzado regado de salsa marrón, baked beans, bollos rellenos de mermelada y custard cream biscuits. Bien es cierto que, salvo el Beef Wellington de mi amigo David, nunca he disfrutado de nada parecido a la “alta cocina inglesa”, si es que existe tal cosa; es decir, todo son quitahambres o directamente chucherías preparadas, unas y otras, con un exceso de mantequilla intolerable. Resulta irónico que, siendo una de las gastronomías más denostadas cuente en nuestro país con un número tan alto de establecimientos monográficos. Todos, eso sí, concentrados en la costa y frecuentados, casi en exclusiva, por la comunidad guiri retirada: esas señoritas Marple de nuevo cuño, que siempre van de dos en dos, estudian con atención desmedida el Daily Mirror y dicen “dear” y “lovely”  todo el rato, y esos viejales llenos de tatuajes que siguen llevando un pendiente en la oreja bien pasados los sesenta tacos y que añoran, desde una terraza a pleno sol, aquellas broncas en el pub, mientras su calva se va poniendo cada vez más rosita.

Hoy he echado la mañana en Jávea, currando en un velador mientras disfrutaba de un auténtico English breakfast: Huevos, tomate, beans, champiñones, salchichas y té. The English Bakers tiene, además, toooooda la gama de tarts, scones, crumbles y cakes, dulces y salados. Un rinconcito de Sussex junto al Mediterráneo.



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Kulto al plato





Teléfono: 917585946


Descubrí Kulto al plato un viernes de Octubre que me junté con Felicis para contarnos la vida. Hacía esa temperatura de entretiempo perfecta para estar fuera y la terraza de este sitio recibe al mediodía todo el sol del mundo. Por los diecinueve euros que cuesta el menú nos dimos un comilón de mucho nivel. Riquísimos platos, abundantes y bonitos. El camarero, además, era un bellezón de cuidado, así que, con la luz maravillosa rebotando en nuestras copas de vino blanco, en la misma esquina de Princesa con Serrano Jover nos sentíamos como como dos gueststars en un capítulo de Gossip Girl

Anteayer cuando quedé para comer con Zomasosborn no lo dudé, era el emplazamiento perfecto para disfrutar yo de del solecito primaveral de estos días y él de sus cigarrillos. Mi gozo en un pozo, vaya por Dios. Con la excusa de que “son pocos camareros para servir todos los platos correctamente en la terraza” ya sólo puedes tomar el menú dentro del local. Pero ojo, sí puedes comer a la carta. Una carta cuyos platos tienen un precio medio de quince euretes, que no es ninguna tontería. Así que si eres fumador y no quieres estar saliendo a dar unas caladas, te toca rascarte el bolsillo. Entiendo que no es más que una estrategia comercial (¿hábil? Ya veremos, eran las tres de la tarde y tenían los veladores desiertos) para aprovechar el reclamo incondicional de espacios abiertos provocado por la ley antitabaco, pero a mí solo me parece un detalle muy muy feo. 

Actualizado el 22 de mayo de 2012

La crisis ha devuelto el menú del día a la terraza del Kulto al plato, con un incremento de tres euros sobre los diecinueve originales; en sala sigue costando lo mismo y se puede, además, tomar el plato del día por sólo doce. A elegir, bebida incluida, entre tres primeros, tres segundos y tres postres. Huevo termal con salsa de foie, ensalada de bakalao con cítricos y patata rota, merluza en pesto, raciones justas, riquísimas y muy bien preparadas. Comilones abstenerse. 

El Sótano




Teléfono: 957941099


En el otro extremo de lo que te encuentras en la Sociedad de plateros, los camareros de El Sótano son jóvenes, buenrolleros y hipilongos. Los veladores techados ocupan buena parte de la Plaza de la Corredera; si llegas y está todo cogido solo tendrás que esperar unos minutos hasta que alguien se levante. En lo del salmorejo no hubo duda;  las tres jurados coincidimos, cuchara en ristre, que era el más rico. Además del mejor servido, en un mini perol monísimo con las preceptivas virutitas de jamón. Sus crujientes berenjenas, cortadas en armónicos bloques rectangulares y regadas con melaza en lugar de miel de abejas se quedaron a un voto de conseguir pleno, pero Celia tenía claro que las que las que más le gustaban eran las de Casa Pepe. Muy recomendable también la fuente de fritura de pescado.



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Casa Pepe de la Judería





Teléfono: 957420853


A un saltito de la Mezquita Catedral, en plena judería, podemos encontrar Casa Pepe. Su web se enorgullece, en términos muy folklóricos, de ser ese tipo de garitos que en tiempos inmemoriales emborrachaban a musulmanes poco ortodoxos al amparo de la discreción de los propietarios sefardíes. Ni Oslo, ni Camp David, ni niño que lo crió, hay que decirle a Hillary que se lleve a Netanyahu y a Abbas a Córdoba, a pegarse un buen atracón de berenjenas a la miel. Recortadas en forma de media luna (quizá en un homenaje a aquellos moritos embriagados de antaño) llevan añadidas alguna suerte de levadura que hace que la carne de la verdura se vuelva esponjosa y se funda perfectamente con el rebozado. En palabras de mi amiga Celia, “diferentes de preparación al resto, muy sabrosas, deliciosas”. 


Sociedad de Plateros




Teléfono: 957470304
              637081137


 

Prototipos del "cordobesismo" gastronómico
Precioso patio cordobés con camareros que hicieron la mili antigua, cuando Franco aún era Generalísimo. Tratan con displicencia a los jóvenes, sin ser antipáticos pero dejando claro quién manda, y casi te ordenan directamente qué tienes que pedir. En este link se puede echar un vistazo a la historia de un curioso espacio que nació hace más de 130 años para asistir al gremio de plateros durante la crisis económica de 1868. ¿Se tomarán los jóvenes del año 2.140 unas cañas en la Sociedad de Editores de Deuvedés?...
Es ese sitio donde suelen dejarse caer intelectuales y culturetas de visita en la ciudad. Además de disfrutar de unas berenjenas y salmorejo ejemplares, en esta visita aprendí a cómo meter en una frase el término “cordobesismo”. En serio.
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Helios





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Teléfono: 965785318

La cuenta, por favor

Como ese tío que vuelve a casa sin comerse un rosco después de haber estado toda la noche invitando a copas a una hortera resultona. Así me siento yo cada vez que vuelvo del Helios, cabreada, frustrada, descapitalizada y sin la excusa de haberme llevado algo de calidad a la boca. Lo peor es que no escarmiento y vuelvo a caer engatusada por esa mezcla de casita de madera blanca con emplazamiento de morada regia, con ese encanto chic equivalente a saber combinar unos vaqueros con un Cartier. Esa fachada atractiva y desenfadada oculta sin embargo una esencia vulgar y mezquina. No hay camareros más desganados ni raciones más rácanas. Los arroces no los hace mal del todo pero, solo faltaba, estamos en Alicante. El resto de la carta es mediocre, y el embrujo de la estupenda vista a la playa de Les Rotes se va desvaneciendo a medida que tienes la sensación de que debes dejar el sitio libre rapidito para que lo ocupe el siguiente primo que vendrá a dejarse los cuartos.


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