Hecho en Dumbo




Teléfono: 2129374245




Aunque breve e improvisada, la visita a Hecho en Dumbo, un mejicano que se mudó de Brooklyn a la Bowery hace un par de años, me dejó un recuerdo fantástico. Había insistido Juan Mayne, socio de Punto MX y comedor disfrutón donde los haya, que no me lo podía perder, que era "maravilloso". No mentía. Intenté acoplar la agenda y reservar en barra del chef Danny Mena para probar el menú degustación, pero no sé qué tipo de maldición azteca tenía yo encima en esos días que no fui capaz de hacer un hueco. Sí pude, sin embargo, acercarme al happy hour una tarde que paseaba por Washington Square con mucha hambre y mucha sed. 

La fachada negra, con un gran ventanal, recuerda a los aparatos industriales de cocina que se venden expuestos en esa misma calle durante la mañana. Aunque ya todo Manhattan es residencial pijo, la Bowery se distingue de otros barrios por su toque rudo, industrial y metálico; para que os hagáis una idea, Hecho en Dumbo está a dos calles del CBGB, el Sión del punk donde Patti Smith, Los Ramones o Talking Heads baquetearon los setenta. Por dentro, el restaurante es otro almacén ciego de ladrillo visto iluminado con muy buen tino, con sillas desparejadas y paneles de rejas de acero. 

Regados con una michelada, picante y fresquita, se pueden degustar individualmente una selección de los sublimes antojitos de la carta a un precio soberbio, de tres a ocho dólares. Ojo, estamos hablando de porciones equivalentes a una ración moderada, ofrecidas con gracia y excelentemente cocinadas en un restaurante que no tiene, hasta el momento, ni una mala crítica en los medios especializados. Para todos los que aún pensáis que “Nueva York es muy caro”, apuntad bien y acertaréis: costra de res, servida en tacos caseros, a base de sabrosa carne (ecológica, al parecer) hecha al punto, un guacamole perfecto y un ceviche que me prepararon sin cilantro, por petición expresa (y de mil amores). La próxima vez pienso renunciar a estos lugares comunes de los restaurantes mejicanos y zambullirme en los cinco platos del menú degustación (sesenta dólares).