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La Caridad 78





Cómo llegar
Teléfono: 212 874-2780

La cuenta, por favor


El impresionante patio alrededor del cual
está construido el bloque de apartamentos
del Apthorp es una de las localizaciones
reales de la película de Nichols.
La Caridad era uno de los restaurantes preferidos de Nora Ephron. La autora de Cuando Harry encontró a Sally destacaba este local como uno de los mayores atractivos del Upper West Side, barrio al que se mudó tras su traumático divorcio de Carl Bernstein. Como catarsis de su vida en común con el codestapador del Watergate, del deslumbramiento a los cuernos, escribió un libro que tituló gástricamente Heartburn (ardor de estómago) y también su adaptación cinematográfica, dirigida por Mike Nichols, protagonizada por Meryl Streep y Jack Nicholson, y rebautizada en España con otra metáfora de sobremesa, Se acabó el pastel. En un artículo para el New Yorker, Ephron recordaba aquellos días cuando huyó de Washington y se refugió en el majestuoso edificio Apthorp, en un sexto piso con ocho habitaciones y un precio de alquiler ridículo, que inmediatamente se convirtió en su sanctasanctórum. Diez números más abajo en la misma acera de Broadway, está La Caridad


También los fundadores de La Caridad salieron por patas de algo que, al principio parecía una buena idea, y luego resultó que no. De la China de Mao se fueron a Cuba (ya es tener puntería), de donde emigrarían de nuevo, diez años después, al estallar la Revolución Castrista para recalar en Manhattan a principio de los sesenta. El restaurante es un espacio luminoso y nada sofisticado, un comedor sencillo con carteles donde puedes leer los nombres y precios de la amplia oferta de platos cantoneses y criollos. Las especialidades son precisamente eso, platos típicos de uno y otro lado, así que no estamos hablando de un restaurante fusión. Claro que siempre hay una lista, como yo, a quien se le ocurre que por qué no, seguro que mezclar las dos cosas es una buena idea. Pues no. Pedí un plato de gambas guisadas acompañado de arroz y unos plátanos fritos. El camarero torció el morro, pero a mí me dio lo mismo. Este fue el resultado: 


Lo bueno de meter la pata en un restaurante como La Caridad es que el error no te cuesta demasiado caro (de hecho, es baratísimo). Si os pasáis por allí, no os tiréis el rollo y optad por chino o cubano, o por chino y cubano, pero no en el mismo plato. La tradicional ropa vieja con frijoles y plátano frito está muy buena y, cuidado, las raciones son enormes. 








La Isla






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La cuenta, por favor

Manhattan vista desde el waterfront de Hoboken.

Hoboken es una de esas ciudades que los manhatanitas miran con desprecio cuando reivindican su pertenencia a Nueva York. Si los más puristas le niegan el gentilicio a todo aquel que no viva dentro de los confines de la isla, a los que pueblan Hoboken con más inri ya que, aunque forma parte del New York metropolitan area, se encuentra en el estado de Nueva Jersey. Hoboken fue uno de los primeros asentamientos de los colonos. La parte que está pegada al río, la que disfruta de una postal privilegiada del skyline, es hoy un área residencial muy mona, habitada por gente de muchas perras, la mayoría, solteros y parejas jóvenes con niños pequeños. En Hoboken nació Frank Sinatra y se rodó La ley del silencio. Y en Hoboken hay dos restaurantes que me gustan mucho: el Robongi y La Isla.

El nombre La Isla no hace referencia a Manhattan: es una cafetería reconvertida en restaurante cubano que quiere encaramarse en la tendencia que llaman Nuevo Latino. Afortunadamente, la novedad no anula la tradición, y el resultado son unos platillos muy sabrosos donde no faltan los camarones, los tostones, la yuca, los frijoles y el arroz; los camareros hablan español e intentan camelarte en cuanto cruzas el umbral. Las mesas, las sillas, la terracita, todo está muy cuidado, al gusto de los pijos del barrio. La Isla tiene una ventaja añadida: está muy cerca de la Hoboken Terminal, una preciosa construcción de principios del siglo XX, al estilo de la Gran Central de la calle 42 pero más pequeña, de donde sale el tren que lleva de vuelta a la ciudad. 

La estación de tren de Hoboken. En pie desde 1907.