sábado, 11 de mayo de 2013

Positano





Cómo llegar
Teléfono: ‎+12123349808

La cuenta, por favor 




Comer en Little Italy es el equivalente en turisteo a tomarse una paella en la Plaza Mayor de Madrid, con la diferencia de que cualquier italiano que se precie, por muy marrullero que sea, nunca caería tan bajo como para presentarte un plato de pasta mal cocinado. En Positano la comida está muy buena y no es cara. Si hace sol, puedes comer fuera, y si no, dentro en el comedor que preside una reproducción de la Sagrada Familia Italoamericana.

                PS: Si queréis leer anécdotas sobre el origen, auge y (casi) desaparición de Little Italy, no os perdáis este estupendo reportaje de Jot Down sobre losverdaderos barrios étnicos de Nueva York.

miércoles, 24 de abril de 2013

Popover Cafe





Cómo llegar
Teléfono: ‎2125958555 

La cuenta, por favor 





¿Qué demonios es un popover? Es un bollo hueco de masa muy fina, una especie de profiterol gigante, la interpretación yankee del del Yorkshire pudding. Aunque contó con numerosas interpretaciones en su llegada al América (lo cocinaban con calabaza, con cerdo, con ternera, con ajos, con especias) hoy en día ha pasado a ser un elemento de repostería donde el ingrediente fundamental es la mantequilla y se sirve como desayuno o merienda. En el establecimiento del 551 Amsterdam Avenue te lo ofrecen con una rica mantequilla de fresa y confitura del mismo sabor a conjunto con la bonita cafetería, que está adornada en rosa. Tienen WiFi gratis.





jueves, 11 de abril de 2013

Highlands Cafe Restaurant






Cómo llegar
Teléfono: 212 249-6505

La cuenta, por favor




Típico diner en el Upper East Side con menú del día y camarero überamericano cincuentón con gorra de visera, exceso de peso y muy mala leche. Como suele pasar en estos sitios, las raciones son muy grandes así que merece la pena pedir siempre la mitad de lo que se te antoje y compartir. De otra forma terminarás con mucha comida en el plato y un desfase innecesario en la cuenta. 


lunes, 1 de abril de 2013

La Caridad 78





Cómo llegar
Teléfono: 212 874-2780

La cuenta, por favor



El impresionante patio alrededor del cual
está construido el bloque de apartamentos
del Apthorp es una de las localizaciones
reales de la película de Nichols.
La Caridad era uno de los restaurantes preferidos de Nora Ephron. La autora de Cuando Harry encontró a Sally destacaba este local como uno de los mayores atractivos del Upper West Side, barrio al que se mudó tras su traumático divorcio de Carl Bernstein. Como catarsis de su vida en común con el codestapador del Watergate, del deslumbramiento a los cuernos, escribió un libro que tituló gástricamente Heartburn (ardor de estómago) y también su adaptación cinematográfica, dirigida por Mike Nichols, protagonizada por Meryl Streep y Jack Nicholson, y rebautizada en España con otra metáfora de sobremesa, Se acabó el pastel. En un artículo para el New Yorker, Ephron recordaba aquellos días cuando huyó de Washington y se refugió en el majestuoso edificio Apthorp, en un sexto piso con ocho habitaciones y un precio de alquiler ridículo, que inmediatamente se convirtió en su sanctasanctórum. Diez números más abajo en la misma acera de Broadway, está La Caridad


También los fundadores de La Caridad salieron por patas de algo que, al principio parecía una buena idea, y luego resultó que no. De la China de Mao se fueron a Cuba (ya es tener puntería), de donde emigrarían de nuevo, diez años después, al estallar la Revolución Castrista para recalar en Manhattan a principio de los sesenta. El restaurante es un espacio luminoso y nada sofisticado, un comedor sencillo con carteles donde puedes leer los nombres y precios de la amplia oferta de platos cantoneses y criollos. Las especialidades son precisamente eso, platos típicos de uno y otro lado, así que no estamos hablando de un restaurante fusión. Claro que siempre hay una lista, como yo, a quien se le ocurre que por qué no, seguro que mezclar las dos cosas es una buena idea. Pues no. Pedí un plato de gambas guisadas acompañado de arroz y unos plátanos fritos. El camarero torció el morro, pero a mí me dio lo mismo. Este fue el resultado: 


Lo bueno de meter la pata en un restaurante como La Caridad es que el error no te cuesta demasiado caro (de hecho, es baratísimo). Si os pasáis por allí, no os tiréis el rollo y optad por chino o cubano, o por chino y cubano, pero no en el mismo plato. La tradicional ropa vieja con frijoles y plátano frito está muy buena y, cuidado, las raciones son enormes. 








viernes, 8 de marzo de 2013

69





Cómo llegar
Teléfono: 02392815498

La cuenta, por favor




No pude resistirme al cartel de la puerta, “Live Jazz”, decía, y a la embriagadora versión de What is this thing called love? que se escuchaba desde la calle. El vuelo de Madrid no había sido largo, el tiempo justo para que la compañía aérea perdiera mi maleta y me despachara con malas pulgas y un papel que no garantizaba en absoluto que fuera a reencontrarme con mi ropa y mi neceser durante esa semana que tenía que dedicar a dar clases en la universidad de Portsmouth. Lo que yo quería, en realidad, cuando reparé en el letrero a la entrada del 69 Wine Bar & Bistro, era cenar y olvidarme de todo. Aquel sitio no parecía un restaurante desde fuera; una tienda de muebles, quizás una boutique. Miré de nuevo, no había duda: junto al nombre de la banda se anunciaba “Sunday Menu” hasta las 19h. Agotada, me dejé arrastrar por Cole Porter.


Dentro el ambiente era fenomenal. Casi todos los comensales llevaban una o dos copas de sobremesa, sonrisas modorras y acompañamientos de percusión con la cucharilla del postre. Jane, la dueña del local, me recibió con una gran sonrisa encaramada a unos altísimos tacones, delighted de recibir a foráneos devotos de la cocina tradicional británica con un puntito de estilo continental. Maravilloso el roasted rib eye de beef, con roast potatoes, Yorkshire pudding y red wine gravy. Después de una copa de vino blanco, el cerebro se me volvió esponjosito. La música, la comida, la gente acodada en la barra, aquello era una fantasía yeyé, suspendida en el tiempo y el espacio y, si Peters Sellers se hubiera sentado a mi mesa en ese momento, no me hubiera sorprendido lo más mínimo. En días posteriores volví y pude certificar que, si bien la música y el asado son un lujo dominical, la carta varía cada día y la calidad permanece inalterable. Sin duda, el mejor restaurante que he catado en Portsmouth.


Mint Tea Room





Cómo llegar
Teléfono: 02392346958





La novelería de las cupcakes y las cookies se extiende como una gripe cabrona por todo el mundo. Me costó bastantes días encontrar un sitio donde me sirvieran un cream tea en condiciones en Portsmouth. El Mint Tea Room es un pequeño rincón que trata de recrear una cocina típica de british granny. Desentonan los carteles, cruce de IKEA y secta naturista, que reclaman el té como fuente de toda salud. Eso sí, a mí me sirves un Earl Grey en esa porcelana tan ideal, unos scones frescos y, con el nublado fuera, ya me da igual todo: soy feliz.  


Rosie’s Vineyard


Cómo llegar
Teléfono: 23 9275 5944









Rosie’s Vineyard ofrece todo lo que me puede apetecer un viernes por la noche. Un combinado de Hendricks y Edelflower Cordial para abrir boca, acompañado de queso, embutido y aceitunas, un trío de Jazz en directo, Beef Wellington con ración de verduras como plato principal y una amplia bodega donde elegir. En buena compañía, además, es una forma maravillosa de empezar el fin de semana.