Mostrando entradas con la etiqueta Santiago Bernabéu. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Santiago Bernabéu. Mostrar todas las entradas
The Irish Rover
Cómo llegar
Teléfono: 915974811
Hoy tienen salmorejo en el Irish Rover, el pub irlandés de la Avenida del Brasil que sirve menú del día a los esforzados currinchis y ejecutivos de la zona, y a algún que otro huevón. Con un fuerte toque de cominos es de los mejores que he tomado en Madrid y la ración individual para llevar es tan generosa que da para que se sacien dos personas. El resto de la oferta, tres primeros y tres segundos, suele ser lo suficientemente variada como para encontrar algo apropiado para cada estómago; si no, siempre están dispuestos a pasarte un filete o una pechuga de pollo a la plancha, con patatas o ensalada. Antes de las 13.30 cuesta 9.50 €; después, el precio sube hasta los 10€. Si prefieres llevártelo sólo te costará 8.50 (sin bebida pero con postre).
Real Café Bernabéu
Cómo llegar
Teléfono: 914583667
“Esta hamburguesa es más del Hércules que del Real Madrid”. Este comentario de Isa Alemany, una de las personas más divertidas que conozco, describe perfectamente no solo la mencionada hamburguesa sino toda la comida que sirven en el Real Café Bernabéu. Ya en el partido de ida, (mi primera visita) celebrado el pasado mes de Agosto, me colaron un gol por toda la escuadra con el menú del día “Tierra de Sabor”, dedicado a los productos de Castilla y León. Treinta euros, ahí es nada, por una comida en la que lo único que destacó fue el postre: la clásica tarta de galletas y chocolate, esa cuya condición plebeya no le resta ni una pizca de categoría así pasen los años (en la foto, abajo). Ayer, partido de vuelta, lo intenté de nuevo. Como estamos en invierno el comedor está cubierto y las vistas al campo se disfrutan a través de una inmensa cristalera.
![]() |
| Partido de ida .......................... Partido de vuelta |
Es un pelín hortera lo reconozco, eso de comer mirando a un campo de fútbol. Pero, no sé si será que lo del madridismo va en los genes, el caso es que el entorno me resultaba agradable: te invade como una sensación de poderío ahí arribota, mirando a las gradas vacías y el césped iluminado por las lamparitas artificiales (“lo cuidan igual que la marihuana”…) Esta vez evitaron concretar la denominación de origen y le rebajaron 10 euros al menú, pero el resultado (potajes aceptables, ensaladas mal preparadas, con trozos de lechuga congelados, notables croquetas, patatas bravas pretenciosas y hamburguesa de tercera regional) dejaba la cocina de este local, como tan brillantemente destacaba Alemany, mucho más cerca del Farolillo rojo que de la Zona Champions.
![]() |
| Plato cuadrado o en forma de gota de agua, la comida cuando es buena no necesita de florituras. Terrible el queso zamorano en escabeche y vino tinto. Muy rica la tarta de chocolate. |
Sukothay
Teléfono: 915980356
¡Qué pasada la tarta de naranja del Sukothay de Castellana! No está incluida en la carta permanente y cada semana cambian los postres para el menú ejecutivo, pero si vais pedidlo, por si suena la flauta y les queda un trozo en el fondo de la nevera. Es un bizcocho borracho de un licor de naranja cremoso, dulce pero sin ser empalagoso, espolvoreado con pipas de calabaza peladas, crujientitas y muy sabrosas. Un colofón a la altura de una comida ligera y muy agradable. De los tres primeros elegí la (copiosa) ración de makis de cangrejo (nueve por persona) y de segundo los deliciosos Gaeng Kiev Pad Gung (sí, he hecho cortapega con el nombre, claro), unos tallarines al curry verde salteados con gambas, con un puntito ácido de lima y trocitos de cacahuete. Incluye café.
La Cocina de Mari

Cómo llegar
Teléfono: 915717966
Menú del día 11 euros
De menú
(kubelick dice)
En España, más que el fútbol o los toros, lo que nos gusta de verdad es criticar. Lo practicamos mucho, lo de criticar digo, porque es gratis y a veces, incluso, puede llegar a ser lucrativo. Y no hace falta tirarse al barro del realitybanderillero envidioso que embestía sin miramientos contra un primer cuchara. Y todo por un quíteme usted allá ese hidrógeno de las comidas. Valiente polémica. ¡Pff!. Hay que ver cómo son los tíos, no hay manera de que pisen una cocina sin dar tres cuartos al pregonero. Porque sí, mucha crema hidratante para un afeitado divino pero la mayoría de los novios/maridos/compañeros que conozco no se acercan a un fogón si no tienen un público más o menos amplio que les de un aplausito o unas cuantas estrellas Michelín. Más de uno y más de dos se dan pisto presumiendo de rey del fogón y te cuentan con precisión de cirujano cómo elaboran su "especialidad" o "lo que se le da bien". Pero solo tengo un amigo que, sin contárselo a nadie, es capaz de organizar a una semana vista una dieta equilibrada en vitaminas, proteínas y euros, de esas típicas de toda la vida, de las que cuadran las cuentas familiares de países en crisis de posguerra. Porque eso es lo que tenemos, mucha tontería aprendida y espejismos de igualdad y una crisis de posguerra de tomo y lomo. Ni más ni menos. Y como en estos días las vacas andan como cabras y como hemos acostumbrado la pestaña a filetes de corte impoluto que parecen atrezzo de bonitos que son pues ya ni siquiera podemos hacer aquello que hacía la abuela de aprovechar del cerdo hasta los andares. de televisión para sacar tajada de tan estimulante actividad. Buen ejemplo es el rifirrafe que hace unos meses saltó a los ruedos de la restauración patria con la publicación de cierto libro de cierto
Comer las vísceras de los animales se ha convertido, también, en un lujo. Ese hígado encebollado, esos riñones al jerez, esas mollejas a la plancha, en estos tiempos que corren si no vienen con tropecientos certificados son más sospechosos que un rumano haciendo footing por La Moraleja. Así que el tan prosaico término de casquería está abocado irremisiblemente a la extinción. Porque somos unos pijos ignorantes faltos de criadillas: leemos foie y no lo asociamos a una glándula sangrante. Y, sin embargo, le negamos el beneficio de la duda a cualquier corderito solo por que tiene un precio razonable y le presuponemos caníbal y bobino, las dos con be, y con un cerebro esponjoso que no sirve para hace buñuelos. Nada más que de criticar y de criticar.
Al cocinero envidioso y segundón del principio le ha salido el tiro del libro envenenado por la culata.
He leído esta semana que mientras los Adriás, Arzáks y, Arolas andan de capa caída los restaurantes de menú están en alza. La cocina de Mari ofrece de lunes a viernes tres primeros y tres segundos a elegir, bebida, pan, postre Y café. Todo en La cocina de Mari es “del día”, los guisos, los postres y las salsas. El recinto es reducido pero tiene unos espléndidos ventanales que abren el local hacia la calle. José Rodríguez, omnipresente maestro de ceremonias, ejerce de también de tramoyista mientras reparte entre las mesas platos llenos de comida rica y de buen rollo. Controla hasta el más mínimo detalle, desde el tiempo que llevas esperando hasta el punto del aliño de la ensalada. Y así puede recolectar en persona las alabanzas y agradecimientos con los que le pagamos por darnos de comer tan bien y tan solo por 11 euros al día..
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








